Discurso pronunciado por N.H. D. José Jaime Rodríguez Lozano, el día de su toma de posesión como Alcalde Presidente de la Cofradía.
9 de Noviembre de 2014

  

Querido Sr. Rector, Excmos. e Ilmos. Cofrades de Honor, Cofradías Nazarenas Hermanas, Presidente de la Junta de Cofradías de Semana Santa, Cofradías Vallisoletanas, Ex-Alcaldes, Alcalde Vicepresidente, Cabildo de Gobierno, Hermanos Cofrades, devotos y amigos en Jesús Nazareno.

Antes de nada quiero agradecer a todos ustedes su presencia en este acto, importante en la vida de esta Cofradía, que marca el inicio de un nuevo ciclo que se añade a su dilatada historia al servicio de la Iglesia.

Deseo agradecer también al Cabildo General del pasado mes de octubre, la confianza depositada en el Cabildo de Gobierno que tengo el honor de presidir, al haber aprobado el apuntamiento presentado a su consideración, y a los miembros de dicho Cabildo de Gobierno por aceptar la responsabilidad de compartir bajo mi dirección, la orientación espiritual y gestión material de esta cofradía los dos próximos años.

Cuando hace ahora algo más de dos años nuestro querido y ya Ex-alcalde Mariano Heras me propuso formar parte de su Cabildo de Gobierno, me resultó difícil negarme, pues son muchos años de profunda e íntima amistad surgida en esta cofradía la que une nuestras respectivas familias. Cuando dando una vuelta más de tuerca me expone que debería ser su Alcalde Vicepresidente y asumir así el compromiso de ser el futuro Alcalde Presidente, le comento que afortunadamente estoy seguro de la existencia de nazarenos con mayor dedicación y capacidad para asumir tan alto honor, por lo que tendría que ser a ellos a quien debería dirigirse. Ante su insistencia le agradezco de corazón la confianza que me demuestra y le pido un tiempo para reflexionar. Surgen entonces de forma inevitable diferentes momentos que han marcado mi vida como nazareno.

La primera imagen del Nazareno que guardo en mi memoria se remonta a los primeros años de mi infancia cuando junto a mi madre, desde un privilegiado balcón de la casa de mis abuelos en la vecina Plaza de Fuente Dorada,conmovía año tras año mi pequeño corazón aquel Cristo que, con su cruz a cuestas y dulce mirada,ascendía lentamente por la Bajada de la Libertad y pasaba delante de mí, pareciéndome asistir a su Pasión como si en la mismísima Vía Dolorosa me encontrara.

Recuerdo vagamente una ya lejana tarde del año 1968 cuando mi tío, Segundo Blanco, siendo Presidente de la Junta Directiva de esta Cofradía, como se denominaba entonces, me propuso ser Nazareno, no lo dudé. No sabía la transcendencia que iba a tener en mi vida aquella instantánea decisión.

Regresa a mi memoria mi primera procesión de aquel mismo año. Mientras esperaba con nerviosismo el inicio del Vía Crucis Procesional en una sacristía para mí desconocida, repleta de hachones y faroles, y entre los cofrades que iban y venían, aparece una cara conocida, un compañero de clase, una magnífica persona que con el paso del tiempo y gracias a ese encuentro fortuito, ha llegado a ser un gran amigo, de esos que cuentas con los dedos de una mano y te sobran dedos. Me refiero a Óscar García Arias, como algunos de vosotros habréis adivinado.

Pasa el tiempo, y coincidiendo con mi primer año en la universidad, curso 1975-76, se me ocurre contestar a una encuesta que recibo, solicitando ideas para aumentar la participación de los jóvenes en la vida de la cofradía. Los tiempos cambian, pero los problemas siguen siendo idénticos. Soy convocado a una reunión y a partir de ese momento comienzo una etapa en la que tengo el honor de formar parte de diferentes Juntas Directivas, sirviendo en múltiples cargos, con distintos Presidentes que me han distinguido con su amistad y forjando nuevos amigos, uno de ellos otra vez muy especial, Mariano Heras hijo, y ello de nuevogracias al Nazareno.

En aquellos años en que cualquier cambio era difícil hubo que luchar contra viento y marea, para que nuestro querido y recordado Rector de entonces, D. Juan Alonso, D. Juanito, que opinaba que en el coro, las únicas faldas que quería ver eran las suyas,permitiera formar un coro de jóvenes Cofrades y Hermanas de Devoción, que dinamizara y aumentara la participación de los fieles en esta misa dominical del mediodía. Hubo un primer intento que terminó muy pronto ante tan poderosa oposición, pero poco después, siendo ya Rector D. José Calvo, recuerdo como si fuera ayer la primera reunión de un nuevo coro,mucho más ilusionante que el anterior, un sábado por la tarde de abril de 1982. De nuevo el Nazareno interviene y me concede la gracia de conocer a Elizabeth, una bonita joven,más hermosa si cabe por dentro que por fuera, con la que hace muy pocos días celebré nuestras Bodas de Plata de Matrimonio, y con la que he tenido dos maravillosos nazarenos.

El tiempo pasa, las obligaciones personales y familiares van haciéndose mayores, y poco a poco me veo abocado a dejar los puestos de responsabilidad de nuestra Hermandad, pasando a ser un cofrade anónimo durante largo tiempo.

No me hizo falta ahondar mucho para que llegara a la conclusión de que han sido para mí tan significativas las gracias que me ha concedido nuestro Señor por el hecho de formar parte de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno que no pude negarme a servirladesde el cargo que tan generosamente me ofrecía Mariano, poniendo para ello todo el interés y toda mi capacidad.

Desde aquellos primeros años de mi juventud hasta hoy, la cofradía ha cambiado mucho. Gracias al espíritu emprendedor y la tenaz labor de todos los Alcaldes y Cabildos de Gobierno de este último periodo, hemos pasado de la más absoluta precariedad de medios económicos y materiales, a disponer de unas magníficas instalaciones y puesta al día de nuestro patrimonioque facilitan y posibilitan la vida y el día a día de nuestra cofradía y el desarrollo de sus cultos.

Para acceder a la Alcaldía de esta Cofradía tenía claro que necesitaba un periodo de adaptación, pues el tiempo en que serví anteriormente en puestos de responsabilidad,los modos, costumbres y procedimientos eran otros, ni mejores ni peores a los de hoy, diferentes. He aceptado porque necesitaba un tutor que me pusiera al día, y se me presentaba la oportunidad de tener quizá al mejor de todos, mi querido amigo Mariano Heras, un hermano nuestro con una larga vida de entrega a la Cofradía. Estos dos últimos años a su lado como Alcalde Vicepresidente me ha dado a mí y también a todos los que hemos tenido la fortuna de pertenecer a su Cabildo de Gobierno, continuas lecciones de amor sin límite al Nazareno, de profunda convicción religiosa en momentos personales muy difíciles en los que la vida le ha puesto a prueba hasta límites casi imposibles de soportar, de tenacidad y capacidad de trabajo como el que más hasta conseguir materializar los proyectos que ha ido imaginando. Gracias Mariano, por tu amistad, por tu generosidad, y por el ejemplo que nos has dado a todos.

Inicia ahora el Cabildo que presido un largo camino por recorrer no exento de dificultades. Vivimos en una época de secularización y descristianización, de nuevo paganismo, de indiferencia, y de increencia ambiental y cultural.Como nos recordaba D. Aurelio García en la I Semana de Religiosidad Popular, si queremos resistir estos envites deberemos  fundamentar nuestra cofradía en la fe, en el culto y en los ejercicios piadosos, pues de lo contrario estaremos expuestos al vaivén de las modas. Nuestra permanencia a lo largo de los ya más de 400 años de existencia se debe al especial cuidado espiritual proporcionado a los cofrades, independientemente de cuál fuera su número en cada momento.

A lo largo de los años hemos ido progresando en lo organizativo: nuestros cultos se cuidan hasta el último detalle y nuestras procesiones han alcanzado una perfección difícilmente superable, pero tenemos que continuar creciendo en lo espiritual. Ser nazareno no es sólo vestir nuestro hábito de terciopelo morado en Semana Santa, sino que conlleva además la exigencia de una vida espiritual plena, participando en el misterio de Cristo en todos los sacramentos. No puede hablarse de una verdadera vida nazarena en la que estén ausentes la mayoría de los sacramentos.

Éste es el principal reto del nuevo Cabildo de Gobierno: con la ayuda de Nuestro Padre Jesús Nazareno, promover la vida espiritual de la Cofradía. Lo externo podrá ser motivo de polémicas que tienen poco recorrido; lo interno, lo hondo, lo profundo, no.

Muchas gracias.